La Alhambra espiritual

La Alhambra espiritual

 1- ¿Sabes? El otro día, una persona que conozco, me dijo:

- Dos son las Alhambras que hay en Granada. La de las murallas, palacios y piedras color puesta de sol y la otra, la espiritual, la romántica: La que solo se ve con los ojos del alma.

 Y le pregunté:

 - ¿Dos Alhambras en Granada?

- La Alhambra de las murallas color miel y oro añejo, observada desde lejos, desde la distancia, siempre se le ve voluminosa, alargada, gigante… Como si ahí, en lo más alto de la colina, estuviera agazapada esperando el momento para alzar vuelo. Vista desde la Carrera del Darro, desde el Paseo de los Tristes, desde el Carmen de la Victoria, desde el Mirador de San Nicolás, esta primera Alhambra, siempre parece asombrosa y, desde luego, muy bella.

    Lo mismo si la miramos desde Plaza Nueva, desde el Carmen de los Mártires, desde la Silla del Moro o desde el Generalife. Grande y esplendorosa es como todo el mundo la ve y, ciertamente, eso es lo que siempre refleja su figura. Pero la Alhambra, observada desde estos sitios y distancias, nunca, nunca nadie descubre lo que en su corazón guarda. Los matices, colores y esencias que encierra en su alma, murallas y piedras. Porque ella, la Alhambra, atesora en sí una esencia, y color, un brillo y una belleza que casi nadie es capaz de descubrir cuando se le mira desde la distancia. Y por eso casi nadie lo ha escrito nunca en libros ni tampoco se lo explican a los turistas.

 Y después de un buen rato escuchando a esta persona, lo miré yo con interés y le volví a preguntar:

- Entonces, esa otra Alhambra que dices tú ¿Cómo es y dónde puedo verla?

- Nunca podrás verla con los ojos de la cara. Hay que descubrirla, como yo aquella tarde, desde la distancia media y con el sol a mitad del cielo.

- ¿Podrías enseñarme lo que me estás diciendo?

- Claro que sí pero ya te he dicho que de ningún modo es posible enseñar esto.

- ¿Entonces?

- Tienes que descubrirlo por ti mismo. Esta es la única manera y la que te llenará del gozo más hondo.

       Y le di las gracias a esta persona creyendo yo que lo que me decía tiene un gran valor y sentido. Por eso, en ese mismo momento, pensé en ti. Enseguida te escogí como compañero para vivir juntos una aventura y más y, en este caso, creo que única. Así que ya lo sabes: desde hoy mismo, todavía un poco antes de que llegue la primavera, ya estoy yo preparado para recorrer, en tu compañía, los sitios. Quiero descubrir y conocer a fondo esa otra Alhambra que muy pocas personas han visto a lo largo de la historia, porque hay que descubrirla no con los ojos de la cara sino con los del alma. ¡Fíjate tú qué aventura! Pero me gusta y por eso ya ando emocionado. Y Más emocionado estoy poderla vivir y descubrir contigo.

    Porque, además, ¿sabes lo que también pienso? Que como tú has vivido tanto tiempo a mi lado y conoces tantas aventuras, podríamos compartir esta nueva historia también con nuestra Princesa. ¿Te acuerdas? La Princesa querida que nació de un sueño y que no llegamos a ver nunca a pesar de haberla amado y respetado con lo mejor de nosotros y en todo momento. Nunca la vimos y por eso nunca pudimos demostrarle lo mucho que la hemos querido, poniendo siempre al cielo por testigo. Y hoy, a partir de esta tarde mismo, se nos presenta una nueva oportunidad para demostrarle a ella lo fieles que le somos y el gran amor que le profesamos. ¡Nuestra Princesa… qué sueño más bello!

 ¿Y sabes también lo que pienso? Que de alguna manera podríamos ofrecerle esta misma aventura a las personas que también fueron buenas con nosotros y por eso queremos. Sí, estoy pensando en Guela, Lera, Yulia, Albina, Dasha, Katya, Nadya, Uliana... ¿A que las recuerdas? Creo que lo mismo que yo y con el mayor respeto y amor. Un día, el cielo nos la regaló y, mientras estuvieron a nuestro lado, ellas nos regalaron lo mejor de su corazón. ¿A que te acuerdas de todos los bellos y preciosos momento de alegría, juventud y respeto para con nosotros? Yo no hay un día que no lo recuerde y que se me pase sin rezar al cielo por ellas. Por eso ahora, enseguida las he traído a esta nueva aventura nuestra. Tendremos la oportunidad de agradecerles todas las cosas buenas que nos dieron. Y fíjate, será precisamente en la ciudad que más han querido en esta vida y recorriendo los rincones de la Alhambra. ¿Podría darse en este mundo un sueño más hermoso? Yo creo que no como también creo que a ellas, ninguna otra cosa les gusta más en esta tierra que Granada y la Alhambra.

  Así que ya está: vete preparando que a partir de hoy nos espera una muy bella y noble aventura. Justo cuando se acerca la primavera, me parece a mí que va a ser el mejor momento para gozar y descubrir la otra Alhambra. La verdaderamente hermosa y eterna y que muy pocas personas conocen. Por eso a partir de ahora ya estoy emocionado. Como siempre que compartimos nuestros sueños. Aunque  la mayoría de las veces, materialmente siempre hemos fracasado. Pero ya sabes lo que en tantos momentos te he dicho: “Realizar un sueño es creer en él y luchar por conseguirlo. No importa que al pasar el tiempo todo parezca un fracaso. Haberlo soñado y, de algún modo, vivido, siempre es lo más valioso. Y tener por testigo al cielo es mucho más satisfactorio que la materialización misma de este sueño”.

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