No hay manera de detener un envío

 El 21 de febrero subí una versión de mi libro, pensando que no tenía errores, pero sí los tenía y ya no hubo manera de parar el proceso, y el libro, pese a mis comunicaciones por e/mail, siguió su curso normal. Desde luego, habían pasado las 24 horas en las que leí se puede cancelar un pedido. No se trataba de cancelarlo sino de usar la versión más reciente. Lulu estima que puede funcionar porque no hay un tratamiento personalizado. Y lo entiendo.  Mi libro cuesta 10 y algo producirlo. ¿No debía existir alguna forma de evitar esto? Después de todo, he comprado un ejemplar de cada una de las versiones anteriores, con lo que Lulu va a ganar más que yo como autora. Perfecto. Pero ni ello me da la posibilidad de decir como en los viejos tiempos, paren las prensas. ¿Por qué siempre hay que favorecer a Lulu que en ocasiones es la que demora un pedido?

De todos modos el 23 subí otra versión –espero que definitiva– porque con ella por ahora, termina mi etapa con Lulu a la que vuelvo, una, porque me gusta cómo imprimen y me encanta cómo empacan los libros, pero me ha decepcionado si como veo, va camino de una biblioteca no el mejor libro. Cuando digo esto, no son cuestiones garrafales, pero sí los pequeños detalles que hacen legible y agradable un libro.

No quiero mencionar otros lugares porque no es el caso, pero sí tengo que decir que en otros he encontrado más flexibilidad.

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