El primer día del año y mi nuevo libro

Con este mensaje quiero hacer llegar mi felicitación y deseo de todo lo mejor en este Nuevo Año. Y de paso, dejo aquí sencillo relato con el tema de este primer día. También te adjunto, con este mensaje, una bonita noticia, al menos para mí. El nacimiento de un nuevo libro mío. Un pequeño relato que he escrito en estos días de fiesta y que ya se puedes descargar gratis, leer y disfrutar, si te apetece.

La escritura de este sencillo cuento, La Niña y el Anciano, cuento de Navidad, me ha dejado muy contento. Creo que es un bonito relato con muchas cosas bellas en sus páginas. Es una forma muy concreta y especial de vivir estos días de fiesta y gustar las sencillas realidades que a diario nos rodean.

Este pequeño libro mío, además del texto, tiene casi sesenta fotos a todo color, como ilustración de los paisajes que en el relato se describen. Puedes descargarlo gratis de dos sitios distintos. Te pongo aquí los enlaces:

Con mis mejores deseos de paz y dicha: JGómez

Descarga gratis del cuento: La Niña y el Anciano:
http://www.bubok.com/libros/20857/LA-NINA-Y-EL-ANCIANO-Cuento-de-Navidad

Y también de aquí:
http://www.lulu.com/content/libro-tapa-blanda/la-ni%c3%91a-y-el-anciano-cuento-de-navidad/8149660

El primer día del año

Amanece en el Cortijo de la Viña y hoy no es un día como otro cualquiera, aunque lo sea. Se despierta e incorpora él y, desde su cama, mira por la ventana. La tiene abierta de par en par, como tantos otros días, noches y horas del año que ya atrás queda. Y por la abertura de su ventana, lo que ve fuera, es casi igual a lo de tantas otras veces: el cielo nublado, hojas secas por el suelo en las laderas de los álamos, hierba verde hoy bañada en rocío, las ramas de los cedros meciéndose levemente empujadas por el vientecillo, el acebo bajo su ventana y la luz gris del nuevo día de invierno.

Se oye solo el canto de un mirlo, el arrullo de una pareja de tórtolas, los golgojeos de los gorriones y la música del aire rompiéndose por entre las ramas y las hojas. Un día más de invierno como otro cualquiera del año. Pero hoy es el primero en las páginas del calendario y del año 2010. Doce meses más que han pasado y un poco más viejo, con las mismas ausencias en el corazón, casi la misma ilusión y la misma espera. Esto es, más o menos, lo que medita desde su cama incorporado, mientras observa al nuevo día y ve su gris húmedo de invierno.

Son las nueve de la mañana y en el cortijo, la niña y la madre duermen. Anoche se acostaron tarde. No porque ellas se fueran de fiesta por las calles de la ciudad, como sí tantos. Simplemente ellas y el Anciano, anoche estuvieron sentados frente al fuego de la chimenea, comentando cosas intranscendentes, meditando algo y dejando que pasara el tiempo. Fuera llovía de vez en cuando. A chaparrones fuertes y con mucho frío. Sí, porque justo anoche y sobre las doce, cuando se terminaba en año y comenzaba el nuevo, las temperaturas bajaron mucho. Ellos escuchaban también la radio, única ventana abierta al mundo real que les rodea y esperando las campanadas de las doce.

Sonaron y se comieron las uvas, mientras se miraban y observaban. Y unos a otros se decían que esto de las uvas, como otras cosas en esta noche, no tiene sentido ni sirve para nada. Así se lo comentaban a la niña y luego dijeron que, por comerse unas uvas, tampoco pasa nada. Porque además, esto es lo que en ese momento hacían muchas personas. A continuación se quedaron en silencio y escuchando. A lo lejos, muy de fondo y por entre el frío de la noche, las nubes y la oscuridad, se oían las explosiones de muchos cohetes. Dijo él a la niña y a la madre:
- Son los que viven en la ciudad. Ahora mismo todos se han echado a las calles y gritan, tocan instrumentos, tiran cohetes y se amontonan y van de un lado para otro. Así reciben al nuevo año y despiden al viejo.

Durante bastante tiempo estuvieron oyendo la intensa lluvia de explosiones y hasta se veían los resplandores de los colores. Luego se calentaron un rato más en las llamas de la lumbre y la madre invitó a los dos a dar gracias al cielo por el año que se iba y por el nuevo que llegaba. Después, se fueron a la cama y ahora, cuando el nuevo día se abre, ellas todavía duermen. Él observa desde su cama incorporado y medita y parece que todo es igual que ayer. Pero da las gracias por el nuevo día, primero de año y la recuerda.
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